Aptitudes, necesidades y talentos deben considerarse en las organizaciones cuando se trata de asumir un nuevo modelo, enfoque o acción con el uso de la tecnología.
Eso implica que la gestión del cambio tiene que tomar en cuenta como hecho indiscutible, al ser humano como principal usuario y cliente de lo que promueve, vende u oferta.
No se trata de un cambio tecnológico o un “gasto de dinero” en tecnología, sino a una inversión en el uso de las tecnologías actuales, por un personal capacitado, cuya inteligencia emocional y conocimientos tecnológicos puedan ponerse a favor de sí mismo, pero sobre todo, de la organización a la cual pertenece.
La necesaria reingeniería organizacional.
Se entiende, entonces, que, la verdadera transformación digital no se da por el uso de más o de mejor tecnología, sino por una reingeniería que va de la mano con las herramientas tecnológicas que ya tiene la organización (o considerando las que va a adquirir), para llevarlas a la acción; retornadas, por supuesto, en mejores y mayores ganancias y status.
Con ello, se abre la oportunidad de aplicar nuevas estrategias de negocios, que permitirán combinar prácticas, por demás, provechosas, logrando como resultado nuevas técnicas y habilidades de la organización. Sin embargo, La inversión tecnológica no es transformación digital; Hay que recalcar que una inversión tecnológica no significa transformación digital. Si se adquiere tecnología de punta, pero con un personal que no sabe cómo usarla, sin capacitación, ciertamente no servirá de mucho la inversión realizada.
Por esta razón, se debe considerar primero, al capital humano como un recurso importante y que acompañado con la tecnología, harán vivir un cambio significativo a la organización.
De este modo, es posible la apropiación de habilidades y recursos para que se compitan con mayores ventajas en un entorno económico, evolutivo, cambiante y puedan sobrevivir en el presente y en el futuro.
Ejemplos de transformación digital
Casos dignos que demuestran una ejemplificación de la transformación digital son el rol del periodista y su empresa, así como en la educación.
En el primero, no bastaba con disponer de diversas plataformas y equipos, sino que, ante tantos de ellos y de tanta información surgida; su estructuración, jerarquización y análisis, tuvieron que asimilar el cambio, formarse e ingresar a un mundo irreversiblemente digital con competidores más ágiles y eficientes.
Y en la educación, se aceleró el paso del uso simple de cuadernos, lápiz y pizarra, y cuánto proceso administrativo contaba – todo presencial o semipresencial -, para redirigir estos actos al empleo de aulas virtuales, videotutoriales, libros electrónicos y una variedad de etcéteras digitales que ya son parte del hecho educativo y de la sociedad actual.
En ambos casos la transformación digital es una realidad perenne y en continua mejora y creación, la cual no se debe desperdiciar.
Transformación digital, mejora continua y supervivencia
Perfeccionar la comunicación, la eficiencia operativa, el trabajo en equipo, así como profundizar en el análisis de datos e impulsar la cultura de la innovación, exige permanecer en una mejora continua. La efectividad de estos aspectos es la supervivencia en el tiempo.
Esta supervivencia solo podrá garantizarse con el uso racional de los recursos en función de una mejor experiencia de usuario, aunque amerite cambios radicales profundos.


